Cosas que no sabías de los tatuajes maoríes: El Arte del Tā moko

     
El origen del tatuaje maorí surge en la Polinesia Oriental donde era realizado con huesos tallados de albatros o incluso con dientes de tiburón, y representaba todo un símbolo de distinción para las personas de mayor rango social de cada tribu.

El rito del Tā moko, es un rito sagrado que se iniciaba en la adolescencia y se iba incrementando de tamaño con el paso de los años. 

El Tā moko o tatuaje Maorí refleja el whakapapa, o lo que es lo mismo, la historia personal de quién lo lleva, sus ancestros, su familia, su vida, su día a día… Esto se verá fielmente indicado en las diferentes geometrías y patrones de relleno, diseños únicos y elaborados, que cobran sentido solo para quién sabe leer y comprender el arte del Tā moko.

Tradicionalmente los maorís lo llevaban (y lo llevan) en la cara, en las nalgas y en los muslos en el caso de los hombres y en los labios y la barbilla en el caso de las mujeres, aunque también era habitual tatuarse otras partes del cuerpo, como cuello, espalda, estómago o gemelos. 

Los primeros exploradores europeos que llegaron a Nueva Zelanda en 1769 a las órdenes del célebre Capitán Cook, quedaron fascinados con el arte del tatuaje maorí, el cual no ha dejado de interesar y de intrigar a todo el mundo hasta día de hoy y ha sido parte fundamental de la actual expansión que vive el tatuaje en Europa. 

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